Cosas que a la gente le gustaría saber sobre Alicia. La casa de Alicia estaba rodeada por un bosque de pinos, cipreses y eucaliptos. Y acacias. Siempre se olvidaba de las acacias. La guerra contra las dunas la pelearon otros, y gracias a eso, su familia podía tener una casa rodeada de árboles a pocos metros del mar. Por supuesto que no era la casa de Alicia. Era de sus padres, pero ellos nunca le mezquinaron sus llaves; sobre todo cuando Alicia iba con Jorgelina y Marisa (viaje que hacían una vez por año, fácil). Era enorme aquella casa, con una puerta grande y ventanas de madera. Piezas gigantes, dos o tres habitaciónes, un semipiso sin paredes para guardar cosas y dónde podían entrar tranquilamente 3 o 4 personas sentadas o acostadas. Un altillo con una ventana infinita, sobre un lateral del techo a dos aguas.
Casi todas las vacaciones de Alicia y sus amigas eran una puerta hacia los pequeños vicios que se permitían en aquellos días. Fumar, cerveza, dormir hasta tarde, acostarse mirando las estrellas, cosas de mujeres. Y así durante muchos años. Así, siempre.
Durante las últimas vacaciones los tópicos de las charlas fueron: lo bueno que estaba el dentista de Jorgelina, por qué Bukowski era un escritor tan lleno de excesos, cuándo Marisa iba a decidirse a publicar su libro, por qué Alicia no se casaba con su “peor es nada” y lo mucho que se conocían las tres.
La charla terminaba con un paseo por el bosque, acabando el último paquete de Philip Morris y perdiéndose en una caminata silenciosa bajo la luna llena de Mar de las Pampas.
martes, septiembre 09, 2008
Alicia y su casa de vacaciones
miércoles, septiembre 03, 2008
Un contestador
Ayer sumé otro renglón a mi lista de pequeños odios cotidianos. Odio que mis amigos no estén en su casa cuando los llamo por teléfono. No hay nada como la cálida bienvenida del contestador automático de Telefónica.
lunes, septiembre 01, 2008
La tierra multicolor: Un viaje de ida
En Necochea, más o menos a dos cuadras de El Viejo Contrabandista, había una librería de “usados y nuevos” dentro de una galería. Tenía 15 años y fueron las primeras vacaciones solo. Fue un verano un poco raro, ni siquiera me acuerdo por qué decidí irme sólo, siempre fui bastante social y las vacaciones con mis primas (primero) y mis amigos (después) eran el evento más esperado del año. Pero ese año no. Mi vieja me habilitó el dos ambientes frente al mar, y me subí al Costera Criolla.
La librería, cierto. Como en casi toda librería de verano había ofertas... y muchas. Me llamó la atención una colección de libros de ciencia ficción que había en la vidriera. La típica promo de “lleve 3 - pague 2”. El método para elegir los tres libros fue sencillo. Primero un título llamativo, algo que me haga querer agarrar el libro y prestarle atención a la tapa. Segundo, dibujo de la tapa. Tercero, una contratapa prometedora. Así fue que el primero se llamo Hacedor de Mundos de Domingo Santos, después La autopista de la eternidad de Clifford D. Simak y, por último, La tierra multicolor de Julian May. No me voy a colgar con los dos primeros ahora, la idea es que conozcan a Julian May. Como bien decía la contratapa May es el trago que se toma cuando mezclas a Verne, Tolkien y Salgari. Es así que La tierra multicolor es una historia épica de fantasía y ciencia ficción.
Este libro es el primer libro de una tetralogía que se llama Saga del exilio en el Plioceno (o Pleistoceno, según lo encuentren por ahí). Sin embargo, todo comienza en un futuro muy lejano. Mas o menos el año 2034 un físico encuentra la forma de abrir un portal en el tiempo. Como siempre suele suceder con este tipo de descubrimientos, el portal solamente funcionaba como “un viaje de ida”, además de abrirse en un lugar específico de la historia humana (o la prehistoria, en este caso), el valle del Ródano durante el Plioceno (esto es: hace seis millones de años). Años más tarde, el portal solamente sirve para deshacerse de: los rebeldes del futuro, los científicos estudiaban aquella idílica época, y de los millonarios cansados del agotador ritmo de la sociedad que viajaban así a unas vacaciones permanentes. La historia que nos interesa empieza en el año 2110 cuando, un grupo de los más variados personajes viajan en dos equipos hacia el Exilio y es entonces cuando, el lector va a viajar con ellos para enterarse qué sucede en esa época.
Es una novela coral, esto quiere decir que los personajes se multiplican por doquier y que cada uno esta milimétricamente perfilado. Sin embargo, evolucionan mientras la trama avanza. La acción es genial, las escenas de batallas son super dinámicas. Y lo mejor, la trama se complica en cada capítulo. Los personajes tienen una profundidad poco usual en novelas de este tipo, y cada paso que dan en la historia, afecta a otro personaje y los hace entrar en una efecto dominó de tramas y subtramas increíble.
Para mí, La Tierra Multicolor completó y cerró el efecto Tolkien. Es la guinda perfecta, para cerrar una etapa llena de fantasía. Lamentablemente, en esa librería de Necochea no tenían las tres partes que completaban la saga. Pero de todas formas, la historia de La Tierra Multicolor, es una historia que merecía ser contada.
miércoles, agosto 27, 2008
La araña de Santa Teresita (Allegro Ma Non Tropo)
Como depredadoras, las arañas son los mayores consumidores de insectos que hay en el planeta y contribuyen decisivamente en controlar su número./ PRIMER ACTO
Cecilia y Martín le pidieron las llaves de la casa de Santa Teresita a Diego, y rumbearon a sus primeras vacaciones en pareja. Llegaron, se instalaron y Cecilia fue a buscar algo para llenar la heladera. Cuando ella regresó, lo encontró a Martín mirando fijamente un rincón en el techo de la cocina. Una araña. La araña de hogar más grande que había visto en su vida.
- No grites- le dijo Martín.
- Espera- murmuró Cecilia mientras le alcanzaba dos hojas de diario enroladas.- No manches la pared que Diego nos mata. Es enorme.
- No la voy a matar, Ceci- dijo seriamente Martín.- Tenemos que respetar el orden natural.
- Matala, Martín. Matala- repetía Cecilia rápidamente.
- No podemos matarla. Como inquilinos que somos, no tenemos derecho a hacer nada que perturbe a la fauna autóctona. Ademas... fijate bien, creo que es vegetariana.
- ¡No hay arañas vegetarianas!- gritó Cecilia y el insecto agitó las patitas un poco sobre su tela.
- ¿Desde cuándo sabés tanto de arañas?
- ¿Y vos desde cuándo sos "Cocodrilo Dundee"?- Cecilia cruzándose de brazos.
La discusión no duró demasiado y generalmente iba y venía entre los tópicos “matemos al bicho” y “lo llevo afuera”. Cuando los dos se cansaron de discutir y de pesar su moral sobre un insecto y su lugar dentro de la cadena evolutiva de la humanidad, volvieron a prestarle atención a la telaraña.
- ¡Se fue Lourdes!- gritó Martín.
- ¿Qué Lourdes?
- Lourdes, la araña- dijo Martín mientras levantaba su vista sobre la heladera, buscándola. Mientras Cecilia volví a meter la ropa en su bolso.
- A mi me hace acordar a Raquelita- decía Cecilia, mientras Martín seguía buscando a Lourdes.
- ¿Raquelita?
- Tu ex- y largó una carcajada enorme.
- No se llama Raquel, era... Mariel- Martín le prestó atención a Cecilia.- ¿A dónde vas?
- A un hotel... cuando termines de tener relaciones sexuales con Lourdes me gustaría que la sacaras de acá porque me da asco- dijo Cecilia, y salió de la casa, muy tranquilamente.
// FIN PRIMER ACTO
viernes, agosto 22, 2008
Teoría sobre la música, la conducta, la información y la memoria
Todo la gente participa armoniosamente de diferentes clichés sociales. Acá va: el poder de la música para cambiarnos el ánimo. En realidad, lo que sucede es que la música funciona como un cliché en sí misma. Y no me refiero a la música en general, sino a la generalidad de la música en sí misma. Un semiólogo a la derecha y, de paso, dos ejemplitos ilustrativos sobre la música, el ánimo y los cambios de conducta.
1. Conducir un auto escuchando el remix punchipunchero Who’s your addy? de Benny Benassi a uno lo pondría del suficiente buen humor como para salir de compras por Santa Fé.
2. Levantarse un sábado a la mañana escuchando Kung Fu fighting de los Village People no te deja otra salida que abrir las ventanas de living y dormitorio y ponerte a limpiar toda la casa. Los Village People dan soltura limpiadora para dejar el porcelanato italiano del baño como un espejo.
Entonces, tenemos que tener en claro que elegir un CD para escuchar cuando uno esta trabajando (o sea, en su tiempo productivo) es una tarea por demás difícil. Ninguno de nosotros quiere elegir una canción inapropiada y tener que salir corriendo a vaciar vidrieras de Kosiuko o ponerse a limpiar la oficina.
A mi no me pasa esto, porque cuando la laburo tengo la costumbre de escuchar un CD hasta hacerlo percha. En ocasiones le doy al repeat de una misma canción hasta que sangre el parlante. Y dale con Regina Spektor y Mimi Maura... y dale, y dale. Y así durante horas. Hacer esto me da cierta inmunidad contra los cambios de conducta; sin embargo, acá es cuando uno empieza a acumular información realmente inútil. Porque, ponele, ¿para qué te sirve saber cuántas veces dice “jungle boggie” el tema de Kool and the gang? ¿Para qué, por Dios?
El cerebro tiene que ser llenado con conocimiento real (conocimiento realmente importante, o sea) como, por ejemplo: ¿quiénes me representan como ciudadano frente a los organismos públicos? Pero no lo hace. Y no lo hace, porque esta muy ocupado repasando el gestito que hace Regina Spektor justo ahí... cuando dice... “and it breaks my heart haha haha hahahahá”.
Y acá va el ejemplito ilustrativo para que entiendan:
A: Che, ¿qué es eso de las retensiones?
B: Ahhh...
CEREBRO DE B: Haha hahaha hahaá...
B: Mmmm.. No se.
Lo peor de todo es que no es un rush memorioso y listo. No es una ráfaga, no. Esta apropiación subliminal sirve para como grillete a largo plazo. Nunca vamos a saber quiénes nos representan, nunca vamos a saber qué voto Cobos, ni qué carajo eran las retenciones, ni cuál es la forma política de voto en Marruecos. Nunca.
jueves, agosto 21, 2008
Un chico con un pantalón roto
Ayer ví a un chico de unos 20 años con el bolsillo trasero del pantalón totalmente arrancado. Entonces me di cuenta que hay ciertas tendencias que la moda no debería reformular. Específicamente, claro, los pantalones rotos. Antes cuando usabas un pantalón roto, simplemente dejabas que se deshilache solo, que el tiempo haga lo suyo, y ya. Ahora parece que no. De hecho, ahora se compran rotos. Por supuesto, que los convidados de siempre van a decir “eh, yo te vi a vos con un pantalón roto”. Claro... mi querido jean Quarry. ¡Pero no lo compre!
martes, agosto 19, 2008
Teoría sobre ser igual a Billy y la trompita de Michael Keaton
Las razones por las cuales me encanta vivir más en Villa Urquiza que en Vicente López incluyen (pero no se limitan) al hecho de que en tres oportunidades tres personas sin ninguna relación entre ellas me confundieron con Billy Crystal. Y voy a pasar por alto que una de las personas que realizó la comparación estaba borracha y casi la atropella un 114 que venía a todo galope por Monroe, porque sino se me cae la teoría. También me gustaría arrojar un manto de incertidumbre sobre la segunda persona, que fue Pascual, que andaba cuidando autos cerca del registro civil y que, como todo el barrio sabe, esta ciego de un ojo. Lo cual, entonces me deja a la tercer persona que es uno de mis mejores amigos y que llamaremos David. Y el último detalle que me gustaría puntualizar es que yo (en esa época) estaba más flaco y tenía mas pelo.
Ya todo el mundo sabe que Billy Crystal es un super simpático actor de Hollywood, además de carismático y entrador. Así que voy a dar por asumido que todos conocen a Billy Cristal.
Para comprender el impacto que esta comparación ha tenido sobre mí, creo que primero tendrían que pasar por toda una vida de ser yo. “Que estas muy gordo, que adelgazaste mucho, que volviste engordar, que volviste a adelgazar, que te estas quedando pelado, que te pareces a Billy Crystal”. Más o menos, esa es la categorización (bastante resumida) de “ser yo” que puedo hacerles.
Ustedes elijan. Entonces, tenemos que “te pareces a Billy Crystal” y “que rico perfume que tenés”, son dos categorías que sí sirven para generar una charla en las reuniones del embajador de Burkina-Fasso. Dicho sea de paso, “tenes lindo perfume” me lo dijo una compañera de facultad a la que llamaré La Potra de Comunicación II (de quien ya hablaré en otra oportunidad).
Volviendo al tema, ser parecido a Billy Crystal tiene un valor agregado muy interesante que es Meg Ryan. Lamentablemente me pase toda la vida buscando a mi Meg Ryan, para luego darme cuenta que me tenía que conformar con todas las “Meg Ryan Wannabe” del mundo. Punto en contra de este efecto colateral.
Luego de recorrer todos los espejos de mi casa con la carátula de Forget Paris en la mano, me di cuenta que efectivamente no me parecía a Billy Crystal. Pero como los espejos y yo nunca nos llevamos bien, no se que pensar. Así también, el tiempo fue dejando su rastro terrible, y justo cuando creí que me iba encaminando hacia un Jasón Alexander, apareció Cecilia (la novia de Martín) y me dijo:
- A ver, Christian, ponete la mano acá... así, tapate la cara y la nariz. Eso. ¿Alguna vez te dijeron que tenés la misma boca que Michael Keaton en Batman?
¿A quién no le gusta que lo comparen con Batman, no? Y todo esto mientras David gritaba de la cocina ¡Billy Crystal. Billy Crystal! Pero claro, yo ya no lo escuchaba... un héroe tiene que hacer, lo que un héroe tiene que hacer.
jueves, agosto 14, 2008
El doble misterio del miembro perdido
Pascual (el loco Pascual, como bien ustedes lo conocen) se enteró que tendría que comenzar a usar lentes cuando tenía 9 años. A esa edad, ya manifestaba esa condición innata para ver las imágenes del apocalipsis en los hechos cotidianos. No tuvo más remedio que aceptar la desdicha de su excelente futuro como arquero del seleccionado de la escuela 24 cuando las palabras “astigmatismo” y “ojo” empezaron a fomar parte de la misma oración. El Doctor Monsoliú le dijo que no tenía que preocuparse, ya que muchos arqueros atajaban con un ojo malo. El “ojo malo” así le decían a su ojo izquierdo.
El problema fue que cuando Pascual oía que estaba ciego de un ojo, su mente pensaba que estaba ciego del todo, y eso generó la compulsión por las frases findelmundistas que comenzó arrojar a partir de los 10 años. Fue entonces cuando en aquella ceguera de mentira, Pascual presagiaba los destinos de todos los habitantes del barrio. Esta actitud de (primero) “loco lindo” y (luego) “loco de mierda”, le valió la expulsión del seleccionado de la 24. Su lugar lo ocupó Matías Urtubey (tal vez el tipo más bueno que el Bar berruza conozca). Aunque en el arco era un desastre, fuera de la cancha era un caramelo de Dios. Sin embargo, la bondad de Urtubey es un tema que no nos interesa (por ahora).
Las cosas no fueron mucho mejor con los lentes, su “ojo malo” siguió siendo malo. Y las visiones apocalípticas seguían siendo apocalípticas. Con los lentes, uno podría llegar a creer que su percepción de profundidad iba a cambiar, pero no. Pascual tenía la extraña sensación de que lo que sucedía a su alrededor, no ocurría en los ojos de los demás. Sensación que corroboró, años más tarde, cuando Monsoliú le pidió que repitiera la tercer línea del Códice Oculi.
- W E Y 3 J- dijo Pascual.
- ¿Qué haces, Pascual?- preguntó Monsoliú.
- Leo la tercera línea como usted dijo, Doctor.
- Pero... la estas leyendo al revés, querido- Monsoliú hizo una pequeña pausa, miró a la madre de Pascual.- A ver... lee de nuevo, pero esta vez, ponete los lentes.
- J 3 Y E W- leyó Pascual. El Doctor Monsoliú se acercó al Códice, murmuró de nuevo la tercer línea y le dijo a la mamá de Pascual que se retire del consultorio y no vuelva nunca más. Pascual jamás entendió la reacción del doctor. Y la anécdota pasó a engrosar la lista de anécdotas locas de Pascual, por supuesto.
El Doctor Monsoliú murió de un ataque al corazón en su lugar de trabajo. La mamá de Pascual nunca supo quien fue Leonardo Da Vinci. El seleccionado de la 24 perdió un miembro, pero ganó en bondad. Por su parte, Pascual creció loco, vive locamente; y aunque muchos no lo sepan es el segundo ser humano que logró descifrar en el Códice Oculi la cura para el astigmatismo. También, y sin que esto genere controversia, tiene un don, perdió un ojo, y ya no tiene tantos amigos como antes.
martes, agosto 12, 2008
Alicia y su primer diario
Cosas que a la gente le gustaría saber sobre Alicia. Antes de vivir en Belgrano, Alicia vivía en Villa Urquiza. En Monroe y Acha había una librería donde vendían un montón de útiles de distintos colores. Años después, Jorgelina bautizo a esa librería como una “boutique de útiles escolares femeninos”. Alicia quedó fascinada con un hermoso cuaderno forrado en papel araña rojo. Realmente quería ese cuaderno.
El proceso fue lento pero la meta valió la pena. Alicia utilizó todos sus recursos y dos meses más tarde, obtuvo aquel cuaderno... su primer diario. Tenía doce años y aquel diario fue el remedio perfecto para dominar su miedo. Ella temblaba de sólo pensar lo que había en la oscuridad que habitaba el final de la cama y el piso. Aquel cuaderno la ayudo a canalizar ese miedo en ideas... ideas que terminaron en el asesinato de su cama a los quince años. Mamá me dejó tirar el colchón en el piso, y dormí nueve horas de corrido. Genial.
Su papá estuvo de acuerdo. La cama desapareció en el carrito de un comprador de muebles callejero. Los padres de Alicia no tuvieron más comunicados sobre la conducta inapropiada de su hija en clase. Alicia comenzó a dormir en donde tenía que hacerlo, y no en el aula durante la clase de matemáticas. Y gracias a eso, hoy a la noche Jorgelina y Marisa se quedan a dormir en casa.
jueves, agosto 07, 2008
El juicio de Bazzoni
Marcos Sarastivia nunca pudo comprender el por qué de semejantes reparos para entrar en la “organización”. La iniciación tuvo lugar en la plaza de Olivos, cerca del único árbol con rejas que hay en el lugar. Fue hace años, se podría decir que siete. Sarastivia recuerda aquella noche con mucho placer. Aquella noche, cuando Pedro Martinez Taylor se le acercó silenciosamente y le dijo “hay muchas pelirrojas en este mundo”. La contraseña.
- Zanahoría no es caoba- respondió Sarastivia y acto seguido, Martinez Taylor le otorgó el anillo que lo convertía en Pierwszy Rycerzy, Primer Caballero. La “orden” que coordinaba Martinez Taylor tenía su sede en un local vacío de Colodrero y Congreso en Villa Urquiza. Anteriomente había sido ocupado por un partido político; pero ahora, era propiedad de la Orden. Y allí se reunían todos los el primer martes de cada mes desde que las calles del barrio tenían otro nombre. Ser Primer Caballero tenía algunos privilegios. Por ejemplo, conocer al fundador de la Orden, conocer la jerarquía de la Orden, y sobre todo, saber los orígenes de la orden.
La Orden Pelirrojistica fue creada en el año 1915 por John George Martinez Taylor y Sir Mathias Heimatter, entre otras personalidades vinculadas al prestigioso y nunca bien reconocido arte de la seducción. Fiel al manifiesto llamado Integración de ellas y nosotros (rubias y morochas, abstenerse), la Orden buscó durante todos estos años que todos aquellos hombres admiradores de las pelirrojas puedan cumplir su sueño. La Orden esta dividia en tres grados de separación: los Ruqui Cherjonsky (o Novatos), los Pierwszy Rycerzy (o Primeros Caballeros) y los Superiores de Incognito (o S.I.).
Marcos Sarastivia luego de siete años como Pierwszy Rycerzy, ahora era un S.I. en pleno ejercicio de su grado. Estaba casado con Mariela Gomez (de Sarastivia), perriroja, de bella sonrisa y ojos verdes; tenía dos hijos y vivía en Monroe y Cuba, en un semipiso que pudo comprar en la época del uno a uno.
El lunes pasado, Sarastivia salió de su casa a las 23.30 y llegó al local de la Orden casi cerca de las doce de la noche. Saludo a los demás S.I. que formaban un círculo alrededor de una mesa. Al cabo de unos segundos, dos Pierwszy Rycerzy trajeron a Alberto Bazzoni y lo sentaron en una silla posicionada frente al grupo de Superiores.
- Alberto Bazzoni, se te acusa de haber mancillado el nombre de la Orden hace menos de una semana en el registro civil de la calle Miller- dijo Sarastivia seriamente.
- Así es- murmuró Bazzoni.
- ¿De qué manera, Bazzoni?- inquirió Sarastivia.
- El viernes pasado me case con un morocha, señor- dijo el acusado.
lunes, julio 28, 2008
Alicia y sus piernas
Cosas que a la gente le gustaría saber sobre Alicia. Alicia suele subirse a su bicicleta y pedalear todo el circuito de la costa de Vicente López. A veces, sale con Marisa y Jorgelina. Generalmente, le gusta ir sola. Sobre todo los domingos de primavera. El otro día escribió en su diario no puedo dejar de ser conciente de la potencia de mis piernas. Hay dos razones para que este comentario sea relevante. La más obvia, es la genética. La mayoría de las mujeres de su familia tenían hermosas piernas. Fuertes y esbeltas. La segunda razón es “Nora Succiardi – Escuela de Danza”. Desde los 4 a los 18 años, Alicia odió a Nora Succiardi. La primera vez que Alicia tuvo noción de lo fuerte que eran sus piernas fue la última vez que se subió a un escenario. Mientras Natalie Cole cantaba This will be, Alicia brillaba. Al menos, eso le había dicho Marisa.
Años más tarde, ella conocía perfectamente su cuerpo, y hacía que cada movimiento sea fluido y perfectamente calculado. Gracias a eso, cuando el Peugeot azul la embistió en San Martín y Libertador ella pudo caer sin romperse la cadera. Lo extraño de todo esto es que no recuerdo haber practicado nunca como caer.
lunes, julio 14, 2008
7/ Poniéndonos al día con él
Han pasado algunos años desde que no saben nada de él. Algunos sentimos vergüenza de ser su amigo; otros lo admiramos en secreto. Prometí (prometimos) que si algún día nos escasean las anécdotas, usaríamos su vida como medio entretenido para amenizar reuniones. Juramos mantener su nombre en secreto. Bienvenidos de nuevo.
El Señor Competencia sigue siendo el mismo ser oscuro de ojos violetas de siempre. Ustedes saben, tanto yo, que nunca quieren cruzar sus miradas con él. Siempre riendo en silencio con esa agudeza verbal que tanto lo caracteriza. Lo conocemos bien, sabemos casi de que se trata todo esto. Lo hemos visto odiar, llorar, sufrir, torcer vanidades y quebrar voluntades de pequeñas presas. Su última presa fue La Señorita Inseguridad, pobrecita... pobre dulce y desconsolada niña. Si bien ella era un ser triste al principio, abrazó la tristeza plena de la desazón mucho tiempo después de conocerlo.
Sería apropiado que ustedes conozcan como trabajó el siniestro hombre que nosotros conocemos. Bien... Fue el dueño de su corazón, la mirada que ella deseaba ver todas las mañanas, el invasor de su cuerpo tan cuidado, el aire que ella vivía... fue todo eso, y cuando ella estuvo a punto... cuando la carne estuvo lo suficiente cocida como para ser mordida... él mordió... y luego desapareció. Una amiga de La Señorita Inseguridad dice que ella todavía gasta su sueldo en psicólogos borrachos para que le digan nada... que sigue llorando en el baño de su casa y que tuvo un intento de suicidio que le dejo las muñecas mancilladas. Podríamos decir que así trabaja nuestro hombre. Y que disfruta mucho su trabajo... ¿Quién de ustedes puede darse ese lujo hoy en día?
martes, julio 08, 2008
Definitely, maybe: Mucho, poquito, todo
Para que no digan que me guardo las papas finas, acá les dejo una muestra más de mi generosidad recomendativa (?). Sin anestesia: Definitely, maybe, título de película que gracias a mi super doble escolaridad en colegio bilingüe (como andan diciendo por ahí) puedo pronunciar a la perfección en inglés y no como los giles que dicen "anda a ver Definitivamente, tal vez". Bueno, no quiero aburrirlos porque se que ya están saliendo rajando al cine (si, esta en el cine), así que voy a escribir un post super disperso sobre la película, mi vida, y motivaciones ulteriores que le interesan solamente a un par de amigos míos que leen esto pero mantienen riguroso silencio y a mi mamá que si supiera que este lugar existe yo ya estaría en Siberia. Así que vayan al cine, vuelvan y sigan leyendo.
Ryan Reynolds tiene más o menos 30 y algos que se encuentra en medio de un divorcio, cuando su hija de casi 10 Maya le pregunta cómo era su vida antes del matrimonio. Ryan no tiene mejor idea que contarle a Maya un cuento antes de acostarse donde rebelará detalles muy íntimos sobre su vida amorosa pre-Maya, pero cambiando los nombres de todas las mujeres para que la nena adivine quién es su mamá. Así nos enteramos que en "la vida de Ryan" -chiste cinéfilo on- hubo tres mujeres importantes. Número 1: Emily, novia de la universidad, rubia hermosa, sonrisa perfecta, tremendo minón (si me permiten) teniendo en cuenta que no me gustan las rubias. Número 2: April, la mejor amiga, confidente, fiel, la tensión sexual perfecta con buen culo. Y Número 3: Summer, periodista, morocha, ambiciosa, morocha, linda, morocha... bueno, eso. Ryan le va tirando datos a Maya para que arme este rompecabezas del amor (?), y la nena pasa la mejor noche de su vida, el mejor cuento que un padre le podría contar a su hija.
El guión es impecable, tiene giros muy copados. Lo mejor de todo (punto para el guionista) es que realmente no sabes quién es la mamá hasta el final y que te mantiene adivinando el camino todo el tiempo. Tiene algunas tramitas secundarias muy explotadas: la dedicatoria que April busca en cada libro de Jane Eyre es una una subtrama simple, perfecta y que me hizo lagrimear un poco.
Los actores están bien bien. Ryan es Will Hayes, aunque tal vez lo conozcan como "yo fuí uno de los boys en Two boys, a girl and a pizza place que daba Fox los domingos", y rinde mucho. De hecho, estaba dispuesto a pasarme toda la película bardeando al tipo, pero la verdad me cayó rebien. (?). Maya es Abigail Breslin, un ser hermoso, dulce y creíble. Una nenita divina que te puede hacer sonreír y llorar en un segundo; y lo mejor de todo es que no intimida tanto como Dakota Fanning de pendeja. Cuando Camila y Valentina sean una realidad en mi vida (si, ya le puse nombre a las/mis hijas que no tengo, so what?) quiero definitivamente (tal vez) -ja, chiste cinéfilo parte dos, on- que se parezcan a Abigail.Y ahora el párrafo aparte para ese trío de mujeres que se parten de buenas. respectivamente tenemos a Elizabeth Banks o ¿cómo una rubia puede estar tan fuerte? (1), Isla Fisher (2) -linda, estilo Jessica Alba o Eliza Dushku, pero sin llegar a los talones de la segunda- y (de pie) Rachel Weisz (3), super morocha, super actriz, sexualmente perturbadora por donde se la mire. Te quiero, Raquelita.
Clásica película para NO ver en el cine, y SI para verla tirado en la cama apoyado sobre un par de almohadas y llorar en las partes "adecuadas" (esas que te hacen sentir un nudito en la garganta tipo "iiigh") y que ella te vea moquear un poco y piense "que tierno". De nada.
viernes, julio 04, 2008
El juvenil misterio de la opacidad del lenguaje
Gustavo Gutierrez es (de todos los que entran al Bar Berruza, y sin dudarlo) el hombre que más apodos tiene. Al menos, tiene más que Pascual a quien le suelen decir “el loco Pascual” o “loco de mierda”. En realidad, y perdón por el enfasís en endiosar personalidades que no valen la pena, Gustavo tiene la misma cantidad de motes o seudónimos que Pascual. La diferencia radica en la poca relación de un alías con el otro, y en lo que le costó a Gustavo ganarse sus apodos.
Desde muy temprana edad (más precisamente en la escuela número 24 del distrito escolar 15) Gustavo demostró una inusual habilidad para realizar tareas que no eran bien vistas por las autoridades escolares. Un detalle pormenorizado, observando su Cuaderno de Comunicaciónes, nos revela los siguientes datos: “robo de panes en el recreo largo”, “reiteradas observaciones durante la formación por conversar con un compañero”, “varios llamados de atención por reirse de la profesora de Actividades Prácticas”, y etcéras varios. Conforme los años de la primaria avanzaban, Gustavo se hizo famoso por robar siete gomas Dos Banderas, una tijera plegable de mango naranja, y quince sacapuntas metálicos con sus respectivas hojitas de repueto. Fue entonces, cuando Gustavo Gutierrez se convirtió en Gege. Máximo recuerda que estuvo presente en el nacimiento del mote y que también se encontraban presentes él propio Gustavo Gutierrez (a escasos segundos de convertirse en Gege), Jorge (el hijo mayor de Don Roberto –si, ese mismo-), Matías Urtubey.
Gustavo… vos me robaste la figurita de Kempes, la que viene con el cosito dorado al costado- lo increpó Matías.
- Je je- río Gustavo.
- Que garca- dijo Jorge.
- Un gran garca- acotó Máximo, que siempre tenía fascinación por las exageraciones desmesuradas.
- Un gran garca.. je je- seguía riendo Gustavo mientras sacaba la figurita de Kempes de un doble fondo que el bolsillo de su guardapolvo tenía.- Toma… je je.
- “Je je” ¿Pero de qué te reís infelíz?- se exasperó Matías.
- De los nervios, je je- dijo Gustavo mientras tiraba la figurita al piso y salía corriendo.- Je je…
- ¡”Je je” las pelotas! ¡Hijungran!- gritó Matías viendolo subir por el andén de Drago y desaparecer por la bajada cortada de Donado.
Al día siguiente del incidente de la figurita de Kempes, Máximo y Matías Urtubey discutían ser los inventores del apodo cuando llegaba un juvenil Pascual y les decía:
- Los intentos de Sarmiento por hacer más simple nuestra ortografía no sirvieron para un carajo. No existen rasgos formales de ortografía para los vocablos que comienzan con las letras j y g- dijo Pascual mientras que desaparecía detrás de un árbol tirando una bomba de humo casera.
Años más tarde, la esposa de Gustavo Gutierrez le puso el apropiado mote de “abeja obrera” un día que lo fue a buscar al Bar Berruza y lo encontró con una botella de Gancia y medió limón.
- ¿Por que le dicen “abeja obrera” a Gege?- preguntó Ramón Torasasasasasa, que siempre llegaba a tarde a todos los cumpleaños.
- Porque sale solamente para chupar- concluyó Franciso Berruza franeleando un Durax, mientras los gritos de la jermu de Gustavo Gutierrez, alías Gege, alías Abeja Obrera, todavía se escuchaban desde la esquina.
lunes, junio 30, 2008
Alicia y la amistad
Cosas que a la gente le gustaría saber sobre Alicia. Tiene pocas amigas, las ama y se brinda entera por ellas. Hay dos personas que son definitivamente imprescindibles en su vida. Y son tan especiales, tan necesarias para ella, que no tiene el mismo sentido vivir las cosas que cuando les cuenta lo vivido. Son Marisa y Jorgelina, y con Alicia, forman un triángulo hermoso que se remonta a épocas de recreo y caramelos. Jorgelina es de la filosofía no te enrosques, no pienses... mejor comprate un jean y es el justo balance de superficialidad que Alicia necesita para saberse viva. Marisa, por el contrario, es un ser brillante y genial, tiene un negocio en San Telmo en el que se dedica a restaurar muñecos. Y es Marisa la dosis de magia que Alicia necesita para saberse viva. Las tres suelen reunirse todos los martes a cenar y (no muy a menudo) les gusta ir a bailar. El sábado pasado fueron a una disco de Recoleta. El domingo a la noche, Alicia escribiría en su diario sensibilidad, champagne, complejidad femenina, histeria, celos, grititos chillones, tacos gastándose, magia, cigarrillos y dos gotas del 5ta avenida de Elizabeth Arden coronaron una noche inolvidable. Y su pronóstico biológico jamás se equivocaba.
sábado, junio 21, 2008
El sorprendente misterio del fin del mundo y los ocho quesos
Se dice en el Bar Berruza (propiedad de Francisco Berruza) que el fin del mundo esta cerca. Por suerte, para la mayoría de los abonados a la picada de ocho quesos y habitués del super vermouth dominguero, el agorero de semejante desdicha no es otro que Pascual, el loquito del barrio. Pascual es el famoso "loco lindo", aunque ahora más lo primero que lo segundo, luego de aquel fatídico accidente en donde perdió cierta parte de su anatomía que no viene al caso mencionar. Es así, que entre vermouths generosos y picadas multifunción, nadie le teme a los dichos de Pascual.
- Lo bueno de Pascual es que sabe leer las señales- dijo al pasar Francisco, mientras le pegaba una lustrada al mostrador. Del otro lado de la barra, y aprovechando que todavía Pascual no había llegado estaban los comensales de la deliciosa picada queseril. A saber... Máximo, Jorge (el hijo mayor de Don Roberto –si, ese mismo-), Matías Urtubey, Ramón Torasasasasasa (ya verán el por qué de tantas “sa” algún día) y Gustavo "Abeja Obrera" Gutierrez (alías Gege, o también, Abeja Obrera).
- Señales... todo el mundo sabe que lo del fin del mundo es un truco para asustarnos y que dejemos algunos quesitos de la picada, Don Francisco- dijo Matías.
- Pero si es verdad?- preguntó cauto Máximo.
- Mira, si llega a ser verdad, ese día yo voy a salir en pelotas a la terraza de casa y voy a gritar ¡Viva Pehuajó!- tiró como si nada Gustavo Gutierrez, alías Gege, alías Abeja Obrera.
- ¡Volvé a tu país, paraguayo!- grito entre risas y pedazos de provolone Matías.
- ¿Qué decís, animal? Pehuajó esta en Buenos Aires, bruto- contestó Gustavo, buscando un escarbadientes.
- ¿Pero no es donde nació Gardel? ¿Máximo?
- Gardel nació en Tacuarembó. Tacuarembó queda en Uruguay... y no es Paraguay. Pehuajó tampoco, esta en la provincia... cerca de Carlos Casares- dijo Máximo.
- Linda la soja de Casares...- murmuró Jorge mientras cerraba el diario.
- Che che... ahí viene Pascual...
Y efectivamente, ahí estaba Pascual... tan serio como de costumbre sin su miembro perdido, con los ojos perdidos en una botella de Branca que estaba sobre un estante detrás del mostrador.
- Hola, muchachos- dijo Pascual.- ¿Van o vienen?- la pregunta era obvia para la mayoría de los habitués del bar, era el día en que se jugaba el fútbol cinco contra los pibes de la sodería de la calle Armesti.
- Vamos... vamos...- respondió Máximo.
- Van a perder- sentenció Pascual.
- ¿Por?- Matías no podía evitar su fastidio, pero le gustaba entrar en el juego del loquito.
- Miren, muchachos... el mundo se va a acabar por inercia, ya se sabe. Esta comprobado... el calentamiento global, la capa de ozono, la deforestación, las fábricas tecnológicas y... sobre todo, una picada con vermouth antes de un partido... son causas y azares del final de un ciclo. En serio les digo... planten un árbol...
Como bien había dicho Don Francisco. Pascual sabía leer algunas señales. Y tan fascinante era la argumentación de Pascual que nadie estuvo dispuesto a refutar semejante teoría de finiquitud. Para muchos de los allí presentes el mundo bien podría haber acabo ahí mismo, es que todos gozaban del don de la credulidad en un ciento por ciento.
Aquel día, los memoriosos dicen que fue un jueves de abril, el grupo que cometió la fechoría de saborear una super picada con vermouth antes de un partidito de fútbol 5, perdió por 15 a 2. Y ese fue el fin de varios mundos. O como diría Doña Francisca:
- Todavía no puedo creer que el tipo se subió a la terraza desnudo, Luisa.
- ¿Gritaba, no? Yo no alcancé a escucharla...
- "¡Viva Pehuajó!" decía... ¿Sabe qué, Doña Luisa? Con las cosas que pasan hoy en día, no me extrañaría que el mundo termine mañana mismo.
miércoles, junio 04, 2008
Sueles encontrarme en cualquier lugar...
Mariano y Pablito eran un dúo genial. Mariano tenía en su play-room una batería y una guitarra, pero tiraba sus primeros acordes en la Fender (la batería nunca la gustó). Pablito, por su parte, tocaba el bajo desde los 9 años. Cuando tenes 12 años y le pegas a cuatro notas seguidas, enseguida pensas que sos David Byrne. Eso le pasaba a Mariano. A Pablito le gustaba coquetear con ser el único que realmente sabía tocar un instrumento, era demasiado bueno. La batería estuvo en silencio un par de semanas.
Cuando Pablito me dijo "sentate acá, mira mis brazos" supe que esa iba a ser la primera clase. Una noche de verano me ingresaron a su fantástico juego. Entre dos toms y una tarola intentaba levantar mis manos y hacer un poco de ruido. Tocamos la misma canción hasta las dos de la mañana.
La mamá de Mariano dice que el sueño de la bandita murió a los tres meses, más o menos cuando le regalaron la Coleco Vision y comenzaron las tardes de Donkey Kong. Por suerte, siempre nos iba a quedar el recuerdo de esa canción...
martes, mayo 27, 2008
Alicia y su socialismo
Cosas que a la gente le gustaría saber sobre Alicia. Tenía un amigo que "en sociedad" lo presentaba como su novio. Había dormido en su casa la noche anterior. Dormir es un decir, porque ella no duerme bien en otros lados. Por suerte, ahora estaba en su casa luchando contra sus ganas reales de detallar algunas emociones y sus impulsos combativos que le impedían transcribir sensaciones demasiado profundas. Cuando ella estaba en su departamento de Belgrano, lo sensitivo y lo terrenal se potenciaban. Era su lugar, su mundo. Últimamente transitaba una faceta huraña y selectiva, pero siempre encontraba el placer de arrojarse en su mundo de colchones y escribir en su diario. Tenía la esperanza que si alguien (algún día) llegaba a leer ese ir y venir de palabras y renglones, la adivine... Alguien que sea capaz de colocarle el tono de su voz a todo eso, la forma de sus ojos que releen lo pasado y sus gestos cuando intenta recordar lo más interesante del día. Pero sabía que no había reglas para eso, y que las reglas nacerían de la conjunción con aquel lector insospechado. Reglas de ambos, que no los jodan, pero que no los condicionen... Así soñaba Alicia su socialismo y lo escribió: no me digas lo que tengo que hacer, no me provoques, no me despiertes emocionalmente porque me vas a tener que oír... Y en ese espectro de emociones, papel y tinta de por medio, ella le hablaba a ese alguien invisible. Curiosamente se que esperabas esto de mí, siento ser tan predecible.
lunes, mayo 19, 2008
El curioso misterio de la mosquita muerta de Adrogué
Comúnmente se utiliza la expresión "mosquita muerta" para calificar cierta conducta reprochable en otra persona. Casi siempre relacionada con alguna actitud sexual o amorosa. Lo curioso de esta frase es que generalmente se utiliza como un "todo" que define a la persona sin mediar explicaciones. Por ejemplo: Miren... ahí va Carmen... miren a la mosquita muerta.
El emisor de esta expresión es Doña Francisca (que vive en el 1852 de la calle Garmedo en Adrogué). Y Doña Francisca sabe algo que los receptores de su mensaje no saben. Ella sabe que Carmen (que además de ser la que mejor esta del barrio es la hija de Doña Clara) se encuentra todos los martes en la esquina de Trovara y Almirante Lamberti, más o menos a las 15 horas, con Jorge (el hijo mayor de Don Roberto, él que se casó el año pasado), caminan media cuadra por Trovara y entran a una mueblada que se llama El Clavel donde permanecen hasta las 18 horas. Y hoy, martes a las 18.30, mientras Carmen (la que mejor que está del barrio) camina por Garmedo y entra en su casa en el 1861, Doña Francisca dice:
- Miren... ahí va Carmen... miren a la mosquita muerta.
Los receptores de este mensaje son Martita (su hija de 40 años), Doña Luisa (vecina del 5º B, misma dirección) y Braulio (el portero del 1852 que justo estaba parado en la puerta). Como bien dijimos que la expresión se utiliza como un "todo" que define, Doña Francisca no sabe que cada uno de sus múltiples receptores va a decodificar de manera distinta el mensaje.
En tanto conjunto de ideas, sentimientos y acontecimientos expresados y transmitidos, el mensaje es decodificado de la siguiente manera por cada uno de los receptores.
Braulio (receptor pasivo) piensa que tendría que volver a limpiar el vidrio de la puerta de entrada. Su mirada se pierde en el vuelo de una mosca (bien viva) que termina su recorrido sobre el portero eléctrico del 1852).
Martita (receptor activo), la hija de Doña Francisca, que siempre fue medio corta, almacena la información y no dice nada. Sigue la mirada de su madre y ve a Carmen entrando a su casa. Martita no pude evitar recordar cuando iban a la secundaria, y Carmen siempre era el centro de todas las miradas de los chicos. Y también de Carlos.
Doña Luisa (receptor/emisor) entiende todo, sonríe y retroalimenta la comunicación.
- ¿Quién lo hubiera dicho de la Carmencita? Que calladito se lo tienen...- dice Doña Luisa.
¿Y es que acaso hay algo más inofensivo que una mosquita muerta? Por un mundo sin mosquitas muertas, se recomienda no matar a las moscas con diarios enrollados, ya que el papel de periódico enrollado genera una especie de bolsón de aire al impactar sobre la mesa. Esto ocasiona que la mosca no puede iniciar un vuelo de huída, ya que sus alas están vibrando por el bolsón de aire... generando (casualmente) la quietud de la mosca, que parece muerta... y que recién se convierte en mosquita cuando la queremos empujar fuera de la mesa con la mano, y la maldita se va volando.
- ¡Se hizo la muerta!- se dice comúnmente, dando origen a la metáfora en cuestión, mientras Braulio sigue limpiando el vidrio, a Doña Francisca le llegó la hora de la pastilla del reuma y Carmen espera ansiosamente que llegue el martes que viene.
jueves, abril 24, 2008
Captivity: Esta película ya la ví
¡Crítica de cine! Yo se que ustedes estaban esperando esto. Además, se acerca el fin de semana y seguro terminan encerrados, tapados con dos frazadas mirando tele. No me mientan, que nos conocemos. El viernes pasado vimos con MJ el siguiente bodriazo.La cosa es así Elisha Cuthbert es una actriz re bomboncito, muy mediática, muy loquita. No ella, su personaje... bueno, por ahí ella también. En fin, a la sazón del film vendría a ser como una Lindsey Lohan o una Paris Hilton. Empieza la película y la pobre de Jennifer (Elisha, y a partir de ahora "la minita") se despierta en una especie de habitación gigante, encerrada, con un loco maniático que la tiene secuestrada. Intenta escapar, el tipo loco no la deja. Esto pasa a los cinco o diez minutos de peli y zzZzzZzZzZ...
- O_O ¡No! ¡Me quede dormido!
- Si, estabas roncando.
- Bueh, ¿qué pasó? ¿Quién es ese chaboncito? ¡Para! ¿Y ese negro y el otro?
>> PAUSA
- Ese chaboncito es otro que parece también estaba secuestrado en una habitación al lado de "la minita". Los otros dos... el negro y el otro, son los policías.
- Ah... es re Saw esta película.
>> PLAY
- No entendes nada. (?)
- Esta linda minita... Errr... ZZzZzZZzZz...
Para tocarse con Elisha vean 24 que es la hija de Jack Bauer. Y ojo que Elisha me cierra muchísimo como actriz pendejera que en cualquier momento es tapa de escándalo. Siempre fue una mina muy linda, aunque esta eligiendo remal los papeles. Ahí es cuando sale un cambio urgente de agente. House of wax no es una buena previa de Captivity, y viceversa. Es más si seguís así, no me queda otra que recomendar ese cameo que hiciste en Love Actually. También esta Pruitt Taylor Vince como "el gordo" que (en teoría) es un buen actor de esos que rinden siempre en todos lados. Acá esta totalmente fuera de registro. En los títulos finales me enteré que "chaboncito" se llama Daniel Gillies (?). Ahora ya se que van a poder dormir tranquilos.
- O_O ¡No! ¡Me quede dormido! ¿Por qué no me despertaste? ¿Y ahora qué pasó? ¡¡¡Están en la misma habitación "la minita y el chaboncito"!!!
- Si, garcharon.
- ¿Qué se dieron ahí nomas? ¿Delante del secuestrador?
- Shhh... espera.
>> PAUSA
- Por Diooos...
- Si lo que pasa es que "el chaboncito" no estaba secuestrado, era todo un truco.
- ¡Obvio!
- Bueno, "el chaboncito" era el hermano del secuestrador, que es "el gordo".
- Si...
- Entonces parece que entre los dos, secuestraban minitas y las tenían ahí encerradas... Venía "el chaboncito" y les daba a las minitas y "el gordo" filmaba y sacaba fotos... y después las mataban y...
- ZzZzZzzZ
- Bueh...
>> PLAY
El body-count como género ya no le interesa más a nadie. Si viste Saw, Hostel, y alguna película japonesa de esas que se compran con carpa en Parque Rivadavia... listo. Entonces, ahí es cuando el guión no sorprende. ¿Inquieta? Si. ¿Incomoda? Algo. Larry Cohen nos dió una película increíble y miles de películas para videoclub. Captivity va a pasar engrosar el segundo grupo. Aprovecho para agradecer a Larry por escribir Phone Booth. Gracias, capo.
Y siguiendo a Larry tenemos a Roland Joffé, el director. Acá no voy a decir nada, porque mucho no entiendo. Me pareció que tiene escenas bien resueltas, pero la analogía con Saw siempre esta. Ya sea por resolución visual o guión, está. Le sumamos un puntito a Joffe por ser el director de The Misión y The killing fields. ¿Cómo pudiste llegar a esto, Roly?
- =_= ¡Noooooo! ¡La puta que l parió, otra vez me quede dormido! ¿¿¿Por quéee???
- Y dormí si estas cansando...
- Paraaa... ¿qué hacen los policías dentro de la casa de los hermanos “chaboncito y gordo”?
>> PAUSA
- Parece que "chaboncito" se enamoró de "minita" y mató a "gordo", pero justo llegaron "negro y el otro" y se pudrió...
- ¡¡¡Play!!!
Scene Selection:
No me lo agradezcan, les acabo de ahorrar una horita y algo.