¿Qué están haciendo todavía acá, locuras?
Nos vemos acá: @hojasencontra.
Traigan algo para tomar que yo pongo el morfí.
Besos.
lunes, abril 09, 2012
Nos vemos en Twitter
miércoles, febrero 11, 2009
La rubia en el baño
Aromi. Angel Gallardo y Corrientes, 11 hs.
Lorena: Tengo que hacer el laburo de Campañas Publicitarias con la rubia.
David: Que bajón.
Lorena: De terror, no la soporto, nunca lee los apuntes, sus ideas son horribles y encima tengo un compañero que le festeja todos los chistes.
David: ¿Están buenos?
Lorena: Chistes estúpidos, por supuesto.
David: No, tus otros compañeros de grupo.
Lorena: Ah... Esta el que se ríe de los chistes de la rubia... y otro que le da la razón en todo. Claro, como esta fuerte le dicen todo que sí. Y no, no estan buenos.
David: ¿Y las ideas que tira están buenas?
Lorena: Que se yo.
David: ¿No te las contó?
Lorena: No, bah si... el otro día, en el baño me contó "la" idea.
David: ¿En el baño?
Lorena: Si, justo salíamos de la clase y fuimos al baño... y ahí me la contó.
David: ¿Y estaba buena?
Lorena: No se, no la escuche.
David: Claro... entiendo. No la escuchaste porque no la soportas.
Lorena: No, no la escuche porque cualquier persona que me hable de un tema serio sentada en un inodoro, para mi, pierde el 90% de la credibilidad.
David: ¿Te parece?
Lorena: Si, por ejemplo... me dice “yo creo que el spot radial de los preservativos tiene que decirlo una locutora porque según Metz, en La imagen audio visual...”
David: Ya me dormí.
Lorena: ¿Ves lo que te digo? ¿Qué pensas?
David: Que pierde credibilidad...
Lorena: Lo sabia.
lunes, enero 26, 2009
Los objetos (inanimados), su poder pelotudo y la soga invisible
Siempre fui una persona de sentirme atado a los miles de objetos inanimados que van formando parte de mi vida. Podría hacer una lista de algunos de ellos, pero me voy a centrar solamente en un par y en su proyección a mis hábitos cotidianos. Voy a pasar por alto la música y la ropa, porque me extendería demasiado. Entonces, a saber:
Los comics, claro. Gente grande, eh. Bueno, no digan nada. Acá no estamos hablando de uno solo, sino de toda una colección de objetos inanimados. Si bien, internet hizo lo suyo, y me ahorró unos cuantos pesos. Es inevitable, una vez por año, gastar una pequeña fortuna en el comic papel. ¿Y para qué? Para dejarlo morir sobre un estante. A veces, sin leerlo.
Libros... todos los de Stephen King. Generalmente corren la misma suerte que los comics, pero de vez en cuando esta bueno pararse frente a la biblioteca y pensar “Ah... la puta madre... ¿A quien mierda le preste La Torre Oscura I?” Ahí fue cuando decidí dejar de prestar libros.
El tercer lugar, el por de todos. La series de televisión. Hay lugares donde podes bajar directamente el dvd, una locura. En el Blockb de la esquina te venden temporadas enteras super barato. No se puede así, perdés el control.
Hoy estaba pensando... la mayoría de estos objetos inanimados, fueron adquiridos con una única función. El poder “admirarlos”. Y es así que no me imagino ningún lugar físico en donde yo resida sin estar rodeado de estas cosas.
Objetos que cambian vidas, y formas de sentir y actuar. Como verán, ya no presto libros, ya no leo comics y es casi imposible que llegue a ver las 9 temporadas de Star Trek: Deep Space Nine. Y ese por el poder que tienen estos objetos de transformarnos, y quién sabe que más... que pelotudos.
jueves, enero 22, 2009
¿Por qué deberían enseñar la historia de Nicolás en la escuela?
Hay algo que todo el mundo debería saber. Pero no “saber” de “conocimiento innato” sino de “conocimiento adquirido. Es decir, aprender. Y lo que deberían saber en este caso los maestros o encargados de las escuelas de todo el país es que la historia de Nicolás merece ser conectada y aprendida. Entonces, no sólo saben que tienen que enseñarla, sino que saben que tienen que aprenderla. No se si me explico. Esta es la historia de Nicolás, el hombre que se convirtió en uno de los más grandes héroes del universo.
Y ojo que, ser un héroe en una gran ciudad puede ser agradable. Incluso de un barrio como Villa Urquiza, esta bueno ser un héroe. Ni les cuento ser el héroe de una galaxia, eso es aún más agradable. Y no es fácil. Es decir… primero esta Villa Urquiza, luego una pequeña ciudad, luego una galaxia. Y para hacer el héroe de una galaxia hay que hacer cosas muy importantes, algo más que “salvar el día” un par de veces. Y claro, para ser el héroe de todo un universo, uno tiene que hacer lo que hizo Nicolás. Pero para eso, todavía falta que les cuente cómo empezó Nicolas… y eso fue cuando Nicolás tuvo una idea. La “idea”, y a la vez… tuvo esa idea, pero no tenía ni idea en lo que estaba a punto de convertirse.
jueves, enero 08, 2009
Balance 2008, vacaciones y el blog
Que año del carajo 2008. Buenísimo, laboralmente hice de todo. Hasta me dí el lujo de publicar una novela online y pasar por la editorial a buscar el cheque, como un escritor banana. Pasaron muchas más cosas, un año intenso. Seguí laburando donde siempre, escribiendo, pelotudeando, y sintiendome cada día más realizado. Esto es lo que siempre quise hacer. Que maricón... Bueno eso, que estamos bien y vamos mejor. Fue un año de proyectos y semillas, que por suerte van a dar sus frutos durante todo el 2009. Eso ya es una realidad. Vendí tres obras de teatro, una confirmada y las otras dos hay que ver como es el porcentaje Teatro/Argentores (pero casi casi que es un "si"). Y si alguna se llega a caer, bueno ya estan escritas... y eso es lo bueno, si no es "ya", es "dentro de poco".
¿Yo? Bien, rebien, todo tranquilo. No, no necesito vacaciones. No las quiero. Hubo un pico de acelere durante noviembre/diciembre, tremendo. Puso en jaque un montón de cosas: amigos, pareja, vida social; ahora esta controlado. Lo que se tuvo que hacer, se tuvo que hacer. ¿Horas de sueño? Durante esos meses, poco y nada. Poco sueño, mucho stress. Bajones creativos durante el 2008 no hubo. Si hubo momentos en hiper blanco, la hoja en blanco es re jodida sobre todo cuando sabes que esa hoja en blanco es "pesos + tiempo" a fin de mes.
El 2009 empieza en cero, con todas las metas propuestas en el 2008 hiper cumplidas, y reacomodando las cosas que se movieron. Me dí cuenta que no puedo con todo. Pero, por suerte, siempre labure en grupo, toda mi vida. Y ese grupo lo forman amigos de hace más de 15 años. No es joda saber que tenes al lado tuyo a alguien que te conoce más que tu vieja y tanto como tu novia. Hablando de eso, Emejota se la banco bien, mis locuras, mis aceleres, mi poco tiempo para todo. Ahora llegó el momento de retribuir todo eso.
Ahora, en enero y febrero, el blog... mmm... mucho boludeo, fueron las historias hasta marzo, abril. Si, cosas van a seguir pasando. Siempre me va a gustar cambiar el nombre de mis amigos y contar sus historias. Cosas que pasan siempre. Me gusta proteger identidades de esos seres anónimos que siempre estuvieron conmigo. Y están, siempre. Tantos años, tantas cosas... Cosas y aventuras, y vivencias. Pero vamos a dejarlas para más adelante. En enero y febrero vamos a tener muchas series, muchas peliculas, muchas minas en bolas, muchas morochas de ojos verdes y pocas rubias. Muy bien, la tanga, el calzón floreado y la sombrilla. Nos estamos viendo, muchachada loca.
martes, diciembre 09, 2008
Alicia y los sueños
Cosas que a la gente le gustaría saber sobre Alicia. Uno de los sueños más recurrentes de Alicia, además de aquellos en los que monstruos horribles habitaban entre el borde de su cama y el piso, era el de ahogarse. Aunque con los años la sensación fue cambiando hacia un lado más “me hundo”, hundirse. Alicia se hundía y su cuerpo flotaba en un abismo acuático, se hundía como siguiendo una línea recta hacia el fondo. Su cuerpo caía iluminado por un destello de luz que había sobre la superficie, rodeado agua tibia. Eso la preocupaba.
Alicia se dejaba caer, y en un determinado momento, intenta subir. Y no podía, cuando hacia cualquier esfuerzo por subir, el agua cambiaba de forma y se hacia más espesa, como barro. Otro detalle era la ropa que llevaba para su viaje hacia el fondo de aquel “algo”. Cuando caía llevaba un vestido floreado que le regalo su papá una Navidad entre sus 15 y 17 años. Pero cuando intentaba subir, el vestido se convertía en un traje azul oscuro, como un traje de secretaría o promotora. No podía definirlo. Eso la inquietaba.
Lo genial de todo, lo que nunca variaba, era el silencio que habitaba en aquel extraño momento. Los sueños de Alicia no tenían sonidos. Generalmente se despertaba frustrada y triste. Nunca lograba subir... nunca lograba llegar al fondo. Y eso... eso realmente le molestaba mucho.
viernes, diciembre 05, 2008
Mismo lugar, casi 25 años después
- Hicieron bolsa el frente del edificio. Fijate las manchas de humedad que caen de tu balcón- dijo Patricia.
- Esto no va a funcionar...- le dije. Mi prima me agarró del brazo y cruzamos la calle. Caminamos hasta colocarnos debajo del balcón del primer piso.
- Se llama “memoria emotiva”. Creo que si nos quedamos un buen rato vamos a recordar como fue todo- Patricia siempre había tenido esa personalidad esperanzadora que me hacia sonreír en lugar de querer salir corriendo de ahí
Estábamos debajo del balcón de la que alguna vez había sido mi casa, el lugar donde habíamos pasado todas las navidades hasta que cumplimos 9 años. El balcón había perdido la magia de los malvones y las azaleas; tenía la baranda oxidada, descuidada. Todavía seguía estando la maceta más grande, la que mi viejo no pudo sacar porque pesaba muchísimo y además, no valía la pena. Las pocas plantas que se veían desde abajo estaban secas. Ahí sentí el primer disparo.
- Claro, había mucha gente esa anoche, las puertas del balcón estaban abiertas... hacia calor...
- La persona que lo hizo tuvo que caminar todo el balcón hasta la ventana del dormitorio grande- dijo Patricia, mientras caminaba pro la vereda, parándose justo debajo de esa ventana. La mire durante unos segundos.- ¿Qué miras?
- Pienso... ¿y si realmente nadie quiere que averigüemos quién fue?
- Yo también pensé lo mismo, que todos los que estaban aquella noche hicieron algún pacto de silencio y...
- ¡Pacto de silencio!- no pude aguantar la risa.- Nuestra familia esta loca... pero no es para tanto, nena. Yo me refiero a simplemente que ni ellos mismos lo saben... ni mi vieja, ni tu vieja, ni la tía Marianita... ni... ¿Para qué seguir con estos recuerdos boludos?- algo me había caído en el hombro. Una gota.
- Alguien esta regando las macetas... correte- dijo mi prima.
- La maceta grande, nada mas. Nuestra maceta- mire para arriba y me cayó otra gota. Una mujer se asomó por el balcón.
- Disculpen, chicos... no los vi- dijo.
- Todo bien, señora. Cuide las azaleas...- Patricia levantó la mano saludando y nos fuimos caminando por Holmberg hasta Monroe.
jueves, noviembre 20, 2008
La rubia con un libro
Aromi. Angel gallardo y Corrientes, 11 hs.
David: Ahí esta la rubia.
Lorena: ¿Qué rubia?
David: La de campañas publicitarias, ¿te acordás?
Lorena: Uh... si... ¿Esta leyendo? ¿Qué hace leyendo? Jajaja.
David: Esta leyendo a cortazar.
Lorena: ¡Obvio! Todas las minitas de acá leen cortazar.
David: ¿Vos lees a cortazar?
Lorena: Claro, es como mi papá.
David: ¿Tu viejo es escritor?
Lorena: No, dentista.
David: Ah... ¿Entonces, Lore?
Lorena: Que los dos estan muertos. Ufs, me da bronca la minita es aleyendo a Cortazar.
David: Y si... "no pega". Debería estar leyendo Arlt.
Lorena: ¿Qué tiene que ver?
David: Que Cortazar es mas... no se, es más "cerveza fría un tarde de enero caluroso".
Lorena: ¿Y Arlt?
David: Arlt es más... más "cosas que se hablan todo el tiempo", es tomar cerveza pero sin disfrutarla. Arlt habla de cosas que pasan todo el tiempo, en cambio Cortazar escribe sobre esas cosas. Y una rubia linda no...
Lorena: Che... y fijate, ¿no esta mas gorda la rubia?
sábado, noviembre 08, 2008
El húmedo misterio del instante previo a perder la razón
La “Venecia de Villa Urquiza”, así se hizo famoso el problema de Lucrecia Domínguez. Famoso, por supuesto, es un término relativo. Era cruel, eso sí. Cruel, y sórdido... maloliente también se había convertido en el otro adjetivo escuchado al pasar cada que vez que se contaba la historia de la “Venecia de Villa Urquiza”. Pobre Lucrecia Domínguez que lloraba y lloraba mientras su departamento de la calle Acha se inundaba. De cada arteria del azulejado de la cocina caían hilos de agua que terminaban en el piso. Canales venecianos que pronosticaban la próxima inundación. Y eso que Lucrecia había enviado cartas y cartas al consorcio pidiendo que le arreglen la humedad en la cocina. Pero se sabe, que muy pocas veces en la ciudad se cumplen los requisitos necesarios para una feliz convivencia. Lucrecia lloraba y lloraba, mientras sin éxito llamaba “a lo de Urtubey” soñando que el bueno de Matías vendría corriendo a solucionar el pequeño problema. Para su desgracia era jueves, y los jueves, Matías Urutubey y sus compinches del Bar Berruza jugaban un picadito contra los pibes de la sodería de la calle Armesti.
No quiero recordar hechos tan tristes como el levantamiento del parquet del living mientras el agua iba avanzando a paso inexorable hacia la puerta de entrada. Ya bastante se acuerdan los vecinos de Lucrecia de semejante catástrofe. Tal vez un hecho poco puntual es que Lucrecia no sabía nadar, y si bien tampoco es para tanto, quería compartirlo. Cuando Lucrecia dejó de llorar, ya el agua bajaba por las escaleras, en una cascada sin piedad. Rápidamente saltó los rápidos que corrían debajo de la mesa del comedor, pero su cuerpo no tuvo la elasticidad suficiente para no perder el equilibrio sobre el piso inundado. Cayó a lo largo del living, cuando logró incorporarse se subió a la mesa y allí se quedó durante media hora. Se trató de una elección triste, pero Lucrecia nunca se lamentó. Ahí mismo, cruzada de piernas sobre la mesa que le había regalado su mamá, Lucrecia se nombró coloquialmente como Primera Ministro Gobernadora de la Venecia de Villa Urquiza, su casa. Ya no lloraba, ahora solamente observaba como las maderas del parquet se doblaban y nadaban, como la tela del sillón del living se iba volviendo más oscura gracias a la humedad que estaba subiendo por sus patas, como estaba perdiendo todo lo que le había costado años de trabajo.
La primera ley que dictó como Primera Ministro Gobernadora de la Venecia de Villa Urquiza fue averiguar ¿cuántas partes por millón de litros de toda esa gran humedad eran en realidad residuos industriales que venían a quedar allí, en su departamento?
Y mientras pensaba cuál sería su próxima ley, la puerta de su departamento se abrió. Al principio se encontró con las caras de sus vecinos, asombrados, perplejos. Y luego, escuchó una voz que veía del montón.
- Un hombre nunca puede poner un pie en el mismo río dos veces, pero puede orinar en el mismo río muchas... muchas veces- la figura de Pascual, el loco del barrio, se abrió camino entre la gente, y entro chapoteando al departamento.- Me pregunto si esa sabiduría se aplica también a inundaciones domesticas...
Lucrecia quedó muda y así estuvo hasta que despertó una semana después. En el Pirovano dijeron que fue un pico de stress, ella recordaba como su vivienda había quedado destruida en segundos, y la mano de Pascual, el loco del barrio, que la instaba a dejar aquel lugar que alguna vez fue su hogar. Por un momento, el instante de un parpadeó Lucrecia recordó la segunda ley que había decretado... pero no la dijo en voz alta, ella sabía que estuvo a punto de volverse loca cuando vio su casa inundada. Pascual, el loco del barrio, la salvó.
sábado, noviembre 01, 2008
Bodas de madera
En el día de hoy se cumplen 5 años de la fundación de este remanso de paz y tranquilidad llamado "Tus entuertos me entumecen", donde re reunen anécdotas sutilmente distorsionadas, historias pelotudas, y falsanécdotas por doquier. El autor quiere agradecer a todos los que se han tomado su tiempo en leer algunas cosas, otras pasarlas por alto y dejar su huella en los comentarios.
La fiesta aniversario se extenderá durante todo el mes de noviembre, con un sin número de propuestas destacadas como ser actualizaciones día por medio, confites, muchas historias que nunca van a tener final, y el anuncio de mi casamiento. Epa, no, lo último no. En fin, ¡boludooo, cinco años!
miércoles, octubre 22, 2008
Helena entra en el reino
Cuando la cómoda de su abuela cayó sobre Amenábar, Helena parpadeó unos segundos, intentando pensar que el mueble todavía estaba en buen estado. Cuando giró por Juana Azurduy, una lágrima acariciaba su mejilla. Y mientras eso ocurría, un trueno cortó el aire en un estruendo horrible. Empezó a llover. Helena suspiró y acarició la madera vieja.
- Es buena suerte mudarse un día de lluvia- escuchó la voz del portero sobre su hombro.
Bajo la lluvia que la empapaba como nunca, Helena sonrió. Parecía un genial viaje en barco, timoneando en cubierta el vaivén de la madera. Estaba segura que entre la cortina de olas, lluvia, que caían sobre ella, su pelo naranja era dolorosamente evidente. Sería la primera que rescatarían si el barco naufragaba. El agua era su elemento, no había dudas. La mayoría de las personas había abandonado la cubierta, la tormenta alteraba sus frágiles estómagos.
- ¿Qué hacemos con este mueble, señorita?- preguntó el fletero señalando la cómoda.- Se esta arruinando la madera...
- Se rompieron los cajones, mejor dejela junto al canasto de la basura. Alguien seguro se la lleva... Probablemente. Si... probablemente alguien se la va a llevar- Helena se incorporó y levanto la vista sobre el cielo de Núñez.
- ¿Por qué no le dijiste a tus amigas que venga a ayudarte con la mudanza?- el portero intentando traerla de nuevo a este mundo.
- Porque no era necesario. Pude hacerlo todo sola- dijo Helena.
- Tal vez la cómoda se hubiera salvado.
- Probablemente...- miró por última vez los restos de la cómoda y se subió al flete.- Vamos derecho por acá... y después por Monroe hasta Álvarez Thomas.
Dicha la carta de navegación al fletero, bajo la lluvia que amenazaba no parar hasta después del mediodía, Helena no miró atrás.
miércoles, octubre 01, 2008
Mamma mia!: Canciones para rato
¡Levanten la mano los que crecieron escuchando canciones de ABBA! Listo, eh, dejenme solo, no importa. Al grano, desde hace un par de semanas tengo que consumir obligatoriamente todo lo que pueda sobre ABBA. Por cuestiones laborales, todo empezó cuando me dijeron “tenes que mirar Mamma mia! porque bla bla bla y tenes que bla bla bla para el 15 de octubre porque sino bla bla bla despedido”.
Ahora bien, este post podría ser un desastroso brainstorming de la multitud de entradas que me surgieron antes, durante y después de ver la película. Hacía mucho tiempo que una película no me transmita tanta energía, tantas emociones, y tantas posibilidades para partirla en pedacitos y analizar cada motivo movilizador. Desde mi fascinación por los musicales, la comedia musical... hasta mi odio por las rubias, pasando por el futuro perfecto de mis dos hijas (que algún día voy a tener) y encontrarme con la mirada de princesa de la cultura pop de Emejota. Hay más, una frenada del coche de mi viejo escuchando en el stereo Voulez vous, mientras mi vieja se bajaba del auto dando un portazo (?). Muchos... pero tantos que sería imposible dedicarle un solo día a esta bola de nieve de emociones, ehmm... metáfora equivocada (perdonen, no me quedaba otra). Esto es, prepárense para una seguidilla de post entrañables y boludos... Empecemos por la película, que sino no van a entender nada.
Mamma mía! es un musical basado en las canciones de ABBA. Tuvo muchas versiones y fue uno de esos grotescos éxitos de Broadway y West End. Y como Hollywood sigue saqueando musicales (The producers, Hairspray) pasándolos a la pantalla grande, era cuestión de tiempo que llegara al cine. Toda la narrativa de la película se basa en hilar una historia con canciones (si, es un musical, obvio) del grupo pop en cuestión.En la historia, tenemos que Sophie (Amanda Seyfried) se esta por casar dentro de 24 horas y quiere que su padre la lleve hasta el altar. El problema es que Sophie no sabe quien es su padre, sino que tiene tres posibles candidatos (Pierce Brosnan, Colin Firth, Stellan Skarsgärd) y (ya que estamos) los invita a su fiesta de despedida de soltera. Por supuesto, todo esto sin que su madre Donna (Meryl Streep) se entere. Claro que ya sabemos que Donna se va enterar, y que esto va a dar lugar a una sucesión de errores, pasos de comedia, y situaciones de lo mas predecibles. Eso no nos importa, lo que importa realmente es que cada situación va a estar narrada con una canción elegida perfectamente.
La trama transcurre mostrando la habilidad (o no tanto) de los actores para cantar y bailar, y para desarrollar una coreografía aceptable. Las que mejor paradas salen son Amanda Seyfried (Mean girls, Verónica Mars... que va a tene su propio post dentro de poco, dios) y Christine Baranski (la amiga de Cybill en... Cybill, claro). Meryl Streep no está “tan” mal, teniendo en cuenta que se lleva casi todas las mejores canciones. Brosnan es un desastre, pero tiene tanta clase que se le puede perdonar todo. Y como siempre, por supuesto que los que salvan las poca convincentes perfomances de algunos actores, son los extras de coreografía y coros, básicamente todos los habitantes de la isla griega donde se desarrolla la acción.
Momentos increíbles de la película:
Honey, honey: Sophie leyendo el diario de su madre a la amigas.
Lay all your love on me: Sophie y su novio (Dominic Cooper), mientras los amigos de él lo vienen a buscar para llevarlo a su despedida de soltero. Espectacular.
Voulez vous: el climax final, full cast, y la puesta de esta escena es igual a la de Broadway.
Obvio que la mayoría de los críticos van a odiar esta película, pero no van a poder decirlo. Porque Mamma mia! induce al disfrute en silencio. Todas las canciones de ABBA tiene un momento en donde la melodía da un paso mas allá, y no podes resistirte. Es como comerte un kilo de helado un viernes a las doce de la noche, es ese placer culposo que te hace gravitar las comisuras hasta sonreír. Considero que los musicales hay que verlos en teatro, pero que Mamma mia! puede ser la excepción a la regla.
martes, septiembre 23, 2008
El bondadoso misterio del chispazo en lo de Urtubey
Mucho se ha escrito sobre la bondad de Matías Urtubey. También se han escrito infinidad de anécdotas deportivas de Matias. Sin embargo, ahora el tema es otro. De lo que no se ha escrito nunca es de “lo de Urtubey”.
Los abuelos de Urtubey vivían en una casa en Nahuel Huapi y Rivera. Cuando ellos murieron, la casa se la quedó el papá de Matías (Urtubey grande). Con el correr de los años, más precisamente el año pasado, Matías (Urtubey chico) fue amo y señor de aquella hermosa casona. Los pormenores sobre la adquisición de este inmejorable inmueble (dos plantas, apto profesional, y dependencias de servicios) son variados y no vienen al caso. Además de tristes, por supuesto.
Tampoco hacen a la cuestión el sinfín de arreglos que tuvo que hacer Matías Urtubey para poder habitar aquella casa. Fueron muchos, claro que sí. Pero como Matías no quería más problemas de los que ya tenía, comenzó de a poco. Que un caño de plomería, que la antena de la televisión, que la falsa escuadra del parquet del living, que pim pam pum, que martillazos y tornillos por doquier.
Porque claro, los problemas de Matías eran otros. Y un cuerito seco no le iba a quitar el sueño. Lo que si era un problema para Urtubey, era ser el único miembro de una de las minorías sociales más respetadas de Villa Urquiza. De hecho, era el único miembro del Centro Vasco. Ser miembro de este Centro ofrecía una gran variedad de beneficios y satisfacciones. Entre ellos: obtener siempre la mesa junto a la vidriera en un restaurant de comida vasca (Matías iba todos los jueves) y ser una ilimitada fuente de alegría para los niños pequeños que creen que las personas con caras blancas son el pináculo del chiste fácil (sobre todo los de la escuela 24, aún hoy).
Y, crean lo que esta escrito, ser la única persona con una cara tan blanca como la nieve en Villa Urquiza puede ser algo terrible. Por ejemplo, cuando una lámpara le dio una descarga mientras intentaba arreglar un enchufe y tuvo que salir corriendo hasta Congreso buscando un taxi que lo deje en el Pirovano. Hasta ese día era como conocido como “el hombre de la cara blanca que vive en la casa vieja de Nahuel Huapi”, luego del incidente eléctrico fue “el boludo de la cara blanca que vive en... etcétera”.
- ¿Cómo se hizo esto?- le preguntaron en la Guardia.
- Intentaba arreglar el cable de mi lámpara de lectura- respondió Matias.
- La próxima vez llame a un electricista- rieron a coro las tres enfermeras.
- ¿Qué es eso?- preguntó Matias señalando la pared.
- Una mancha en la pared, humedad- dijo Enfermera Uno.
- Tengan cuidado, no vayan a romper en cualquier lado.
- No... ¿Es plomero?- pregunto Enfermera Dos.
- No, pero igualmente tengan cuidado donde van a romper. ¿Saben donde esta la humedad?- Urtubey se acercaba a la mancha y la mirada muy serio.
- No, no sabemos... ¿Usted puede ayudarnos?- murmuró tímidamente Enfermera Tres.
- ¡Claro que sí!- dicho y hecho, Matías Urtubey secó la humedad lo mejor que pudo para visualizar de donde venía la filtración. Estuvo toda la tarde para ubicar el lugar de la perdida, y lo hizo a puro tacto. Apoyó su mano en la pared y recorrió la pintura. Ahí, debajo de una ventana pasaba el caño y ahí (claro) estaba perdida. Trabajó todo el día siguiente, agregando que tuvo que comprar caños y mano de obra. Fue algo que jamás hubiera hecho nadie. Un buen tipo, Matias Urtubey. Es de esos que saben que si uno no sabe donde esta pinchado el caño, es mejor romper sobre la mancha de humedad. Conocimiento adquirido instintivamente en lo de Urtubey, se escribiría luego.
lunes, septiembre 15, 2008
La araña de Santa Teresita (Adagio Piú Agitato)
Hay ciertas arañas (llamadas "extranjeras"), como la phoneutria que puede ser transportada en forma casual desde Brasil en cargamentos de bananas./SEGUNDO ACTO
Cecilia no llegó muy lejos porque cuando doblaba la esquina, Martín ya esta detrás de ella. Mientras volvían a la casa, pensaban formas interesantes de deshacerse del arácnido. Las dos opciones más fuertes fueron las siguientes: Cecilia quería aplastarla con un diario y tirarla por el inodoro, mientras que Martín (respetando el orden natural) quería acompañar a Lourdes hasta la puerta de salida y despedirla con lágrimas en los ojos (probablemente agitando un pañuelo).
La última vez que vieron a Lourdes estaba sobre la heladera. Como expertos cazadores de mariposas, buscaron a Lourdes durante un largo rato sin éxito. Martín deseaba encontrarla primero, porque tenía mucha fe en los reflejos de Cecilia, sobre todo con un revista Hola en la mano. Habiendo perdido las esperanzas, decidieron cenar. Y media hora después, de nuevo fue Martín quien la vio primero.
- Lourdes- murmuró.
- ¿DÓnde?- grito Cecilia, mientras manoteaba la revista.
- ¡La puta que te parió, Cecilia!- Martín se levantó rápidamente, y sin darse cuenta pateó una de la sillas tropezándose. Para no caer sobre la mesada se apoyo en la heladera. Y Lourdes cayó al piso.- ¡No la pises!
- ¡La puta madre, Martín!
- ¡No la pises!
- ¡Debajo de la cama!- gritó Cecilia.
Martín se acostó en piso junto a la cama, y observó unos minutos.
- Cecilia... lo único que hay debajo de la cama es una caja de madera.
- ¡La cueva de la araña!
- Las arañas no viven en cuevas... esos son los osos.
- Ah bueh... "Cocodrilo Dundee".
- Para, loca...- dijo Martín mientras sacaba la caja de madera llena de tierra, la apoyó sobre la cama y la abrió.- No te puedo creer... mira esto.
//FIN SEGUNDO ACTO
martes, septiembre 09, 2008
Alicia y su casa de vacaciones
Cosas que a la gente le gustaría saber sobre Alicia. La casa de Alicia estaba rodeada por un bosque de pinos, cipreses y eucaliptos. Y acacias. Siempre se olvidaba de las acacias. La guerra contra las dunas la pelearon otros, y gracias a eso, su familia podía tener una casa rodeada de árboles a pocos metros del mar. Por supuesto que no era la casa de Alicia. Era de sus padres, pero ellos nunca le mezquinaron sus llaves; sobre todo cuando Alicia iba con Jorgelina y Marisa (viaje que hacían una vez por año, fácil). Era enorme aquella casa, con una puerta grande y ventanas de madera. Piezas gigantes, dos o tres habitaciónes, un semipiso sin paredes para guardar cosas y dónde podían entrar tranquilamente 3 o 4 personas sentadas o acostadas. Un altillo con una ventana infinita, sobre un lateral del techo a dos aguas.
Casi todas las vacaciones de Alicia y sus amigas eran una puerta hacia los pequeños vicios que se permitían en aquellos días. Fumar, cerveza, dormir hasta tarde, acostarse mirando las estrellas, cosas de mujeres. Y así durante muchos años. Así, siempre.
Durante las últimas vacaciones los tópicos de las charlas fueron: lo bueno que estaba el dentista de Jorgelina, por qué Bukowski era un escritor tan lleno de excesos, cuándo Marisa iba a decidirse a publicar su libro, por qué Alicia no se casaba con su “peor es nada” y lo mucho que se conocían las tres.
La charla terminaba con un paseo por el bosque, acabando el último paquete de Philip Morris y perdiéndose en una caminata silenciosa bajo la luna llena de Mar de las Pampas.
miércoles, septiembre 03, 2008
Un contestador
Ayer sumé otro renglón a mi lista de pequeños odios cotidianos. Odio que mis amigos no estén en su casa cuando los llamo por teléfono. No hay nada como la cálida bienvenida del contestador automático de Telefónica.
lunes, septiembre 01, 2008
La tierra multicolor: Un viaje de ida
En Necochea, más o menos a dos cuadras de El Viejo Contrabandista, había una librería de “usados y nuevos” dentro de una galería. Tenía 15 años y fueron las primeras vacaciones solo. Fue un verano un poco raro, ni siquiera me acuerdo por qué decidí irme sólo, siempre fui bastante social y las vacaciones con mis primas (primero) y mis amigos (después) eran el evento más esperado del año. Pero ese año no. Mi vieja me habilitó el dos ambientes frente al mar, y me subí al Costera Criolla.
La librería, cierto. Como en casi toda librería de verano había ofertas... y muchas. Me llamó la atención una colección de libros de ciencia ficción que había en la vidriera. La típica promo de “lleve 3 - pague 2”. El método para elegir los tres libros fue sencillo. Primero un título llamativo, algo que me haga querer agarrar el libro y prestarle atención a la tapa. Segundo, dibujo de la tapa. Tercero, una contratapa prometedora. Así fue que el primero se llamo Hacedor de Mundos de Domingo Santos, después La autopista de la eternidad de Clifford D. Simak y, por último, La tierra multicolor de Julian May. No me voy a colgar con los dos primeros ahora, la idea es que conozcan a Julian May. Como bien decía la contratapa May es el trago que se toma cuando mezclas a Verne, Tolkien y Salgari. Es así que La tierra multicolor es una historia épica de fantasía y ciencia ficción.
Este libro es el primer libro de una tetralogía que se llama Saga del exilio en el Plioceno (o Pleistoceno, según lo encuentren por ahí). Sin embargo, todo comienza en un futuro muy lejano. Mas o menos el año 2034 un físico encuentra la forma de abrir un portal en el tiempo. Como siempre suele suceder con este tipo de descubrimientos, el portal solamente funcionaba como “un viaje de ida”, además de abrirse en un lugar específico de la historia humana (o la prehistoria, en este caso), el valle del Ródano durante el Plioceno (esto es: hace seis millones de años). Años más tarde, el portal solamente sirve para deshacerse de: los rebeldes del futuro, los científicos estudiaban aquella idílica época, y de los millonarios cansados del agotador ritmo de la sociedad que viajaban así a unas vacaciones permanentes. La historia que nos interesa empieza en el año 2110 cuando, un grupo de los más variados personajes viajan en dos equipos hacia el Exilio y es entonces cuando, el lector va a viajar con ellos para enterarse qué sucede en esa época.
Es una novela coral, esto quiere decir que los personajes se multiplican por doquier y que cada uno esta milimétricamente perfilado. Sin embargo, evolucionan mientras la trama avanza. La acción es genial, las escenas de batallas son super dinámicas. Y lo mejor, la trama se complica en cada capítulo. Los personajes tienen una profundidad poco usual en novelas de este tipo, y cada paso que dan en la historia, afecta a otro personaje y los hace entrar en una efecto dominó de tramas y subtramas increíble.
Para mí, La Tierra Multicolor completó y cerró el efecto Tolkien. Es la guinda perfecta, para cerrar una etapa llena de fantasía. Lamentablemente, en esa librería de Necochea no tenían las tres partes que completaban la saga. Pero de todas formas, la historia de La Tierra Multicolor, es una historia que merecía ser contada.
miércoles, agosto 27, 2008
La araña de Santa Teresita (Allegro Ma Non Tropo)
Como depredadoras, las arañas son los mayores consumidores de insectos que hay en el planeta y contribuyen decisivamente en controlar su número./ PRIMER ACTO
Cecilia y Martín le pidieron las llaves de la casa de Santa Teresita a Diego, y rumbearon a sus primeras vacaciones en pareja. Llegaron, se instalaron y Cecilia fue a buscar algo para llenar la heladera. Cuando ella regresó, lo encontró a Martín mirando fijamente un rincón en el techo de la cocina. Una araña. La araña de hogar más grande que había visto en su vida.
- No grites- le dijo Martín.
- Espera- murmuró Cecilia mientras le alcanzaba dos hojas de diario enroladas.- No manches la pared que Diego nos mata. Es enorme.
- No la voy a matar, Ceci- dijo seriamente Martín.- Tenemos que respetar el orden natural.
- Matala, Martín. Matala- repetía Cecilia rápidamente.
- No podemos matarla. Como inquilinos que somos, no tenemos derecho a hacer nada que perturbe a la fauna autóctona. Ademas... fijate bien, creo que es vegetariana.
- ¡No hay arañas vegetarianas!- gritó Cecilia y el insecto agitó las patitas un poco sobre su tela.
- ¿Desde cuándo sabés tanto de arañas?
- ¿Y vos desde cuándo sos "Cocodrilo Dundee"?- Cecilia cruzándose de brazos.
La discusión no duró demasiado y generalmente iba y venía entre los tópicos “matemos al bicho” y “lo llevo afuera”. Cuando los dos se cansaron de discutir y de pesar su moral sobre un insecto y su lugar dentro de la cadena evolutiva de la humanidad, volvieron a prestarle atención a la telaraña.
- ¡Se fue Lourdes!- gritó Martín.
- ¿Qué Lourdes?
- Lourdes, la araña- dijo Martín mientras levantaba su vista sobre la heladera, buscándola. Mientras Cecilia volví a meter la ropa en su bolso.
- A mi me hace acordar a Raquelita- decía Cecilia, mientras Martín seguía buscando a Lourdes.
- ¿Raquelita?
- Tu ex- y largó una carcajada enorme.
- No se llama Raquel, era... Mariel- Martín le prestó atención a Cecilia.- ¿A dónde vas?
- A un hotel... cuando termines de tener relaciones sexuales con Lourdes me gustaría que la sacaras de acá porque me da asco- dijo Cecilia, y salió de la casa, muy tranquilamente.
// FIN PRIMER ACTO
viernes, agosto 22, 2008
Teoría sobre la música, la conducta, la información y la memoria
Todo la gente participa armoniosamente de diferentes clichés sociales. Acá va: el poder de la música para cambiarnos el ánimo. En realidad, lo que sucede es que la música funciona como un cliché en sí misma. Y no me refiero a la música en general, sino a la generalidad de la música en sí misma. Un semiólogo a la derecha y, de paso, dos ejemplitos ilustrativos sobre la música, el ánimo y los cambios de conducta.
1. Conducir un auto escuchando el remix punchipunchero Who’s your addy? de Benny Benassi a uno lo pondría del suficiente buen humor como para salir de compras por Santa Fé.
2. Levantarse un sábado a la mañana escuchando Kung Fu fighting de los Village People no te deja otra salida que abrir las ventanas de living y dormitorio y ponerte a limpiar toda la casa. Los Village People dan soltura limpiadora para dejar el porcelanato italiano del baño como un espejo.
Entonces, tenemos que tener en claro que elegir un CD para escuchar cuando uno esta trabajando (o sea, en su tiempo productivo) es una tarea por demás difícil. Ninguno de nosotros quiere elegir una canción inapropiada y tener que salir corriendo a vaciar vidrieras de Kosiuko o ponerse a limpiar la oficina.
A mi no me pasa esto, porque cuando la laburo tengo la costumbre de escuchar un CD hasta hacerlo percha. En ocasiones le doy al repeat de una misma canción hasta que sangre el parlante. Y dale con Regina Spektor y Mimi Maura... y dale, y dale. Y así durante horas. Hacer esto me da cierta inmunidad contra los cambios de conducta; sin embargo, acá es cuando uno empieza a acumular información realmente inútil. Porque, ponele, ¿para qué te sirve saber cuántas veces dice “jungle boggie” el tema de Kool and the gang? ¿Para qué, por Dios?
El cerebro tiene que ser llenado con conocimiento real (conocimiento realmente importante, o sea) como, por ejemplo: ¿quiénes me representan como ciudadano frente a los organismos públicos? Pero no lo hace. Y no lo hace, porque esta muy ocupado repasando el gestito que hace Regina Spektor justo ahí... cuando dice... “and it breaks my heart haha haha hahahahá”.
Y acá va el ejemplito ilustrativo para que entiendan:
A: Che, ¿qué es eso de las retensiones?
B: Ahhh...
CEREBRO DE B: Haha hahaha hahaá...
B: Mmmm.. No se.
Lo peor de todo es que no es un rush memorioso y listo. No es una ráfaga, no. Esta apropiación subliminal sirve para como grillete a largo plazo. Nunca vamos a saber quiénes nos representan, nunca vamos a saber qué voto Cobos, ni qué carajo eran las retenciones, ni cuál es la forma política de voto en Marruecos. Nunca.
jueves, agosto 21, 2008
Un chico con un pantalón roto
Ayer ví a un chico de unos 20 años con el bolsillo trasero del pantalón totalmente arrancado. Entonces me di cuenta que hay ciertas tendencias que la moda no debería reformular. Específicamente, claro, los pantalones rotos. Antes cuando usabas un pantalón roto, simplemente dejabas que se deshilache solo, que el tiempo haga lo suyo, y ya. Ahora parece que no. De hecho, ahora se compran rotos. Por supuesto, que los convidados de siempre van a decir “eh, yo te vi a vos con un pantalón roto”. Claro... mi querido jean Quarry. ¡Pero no lo compre!